Desde antes de verano que no subía, y ya iba siendo hora de volver. Es una pasada, los hombres somos animales de costumbres, y al mismo tiempo que empezamos algo y seguimos haciéndolo, dejamos algo y nos cuesta volver.

Tras comer con los aitas y estar con ellos hasta las 5 de la tarde, he ido a casa, me he sentado en el ordenador… y en nada he decidido que tenía que moverme un poco. Porque yo si me siento en la mesa del ordenador soy capaz de tirar horas y horas  (en el ordenador o haciendo manualidades varias) y para cuando me doy cuenta es la hora de cenar. Tampoco es plan, que el cuerpo necesita moverse y la cabeza también.

He preparado la mini-mochila de trail-running, esa que no deja de acompañarme a cada salida al monte, por corta que sea, ya que necesito ir hidratándome mucho y mucho y más aún.. 😉 . Además de la bolsa de hidratación, por si las moscas he metido el traje de baño, las gafas, el gorro, un pantalón corto y una camiseta para cambiarme y un chubasquero…. y bien que he hecho. ¡Me encanta la cabida que tiene para lo pequeña que es y lo poco que se nota que la llevas!

La temperatura ha sido fresca, pero ideal para subir y bajar en manga corta… ¡hay que aprovechar mientras se pueda! 😉

Eso si, las zapatillas que suelo usar en el monte estaban caladas del domingo y me he tenido que poner unas zapatillas viejas que ya casi no tienen nada de agarre. En algunas zonas aquello patinaba cosa fina, así que si de normal voy lenta, hoy iba lenta y media, sobre todo bajando.. 😉
2016-09-20_09-56-05Tras subir y bajar a Karakate andando, he terminado en la piscina nadando un poco e intentando fijarme en los giros (una de mis asignaturas de este año). ¡Genial!

Ahora tras cenar, Iñaki tiene que mirar unas cosillas de mapas de monte en el ordenador, así que aprovecho para escribir estas lineas antes de ir a terminar el día en el sofa.

¡Ya hemos vuelto Karakate! Ya me he estrenado en esta temporada, y me da que se me verá por allí bastante.

Buenas noches