En alguna ocasión ya os he hablado de Javi Muñoz y su consulta de Fisioterapia Avanzada y Readaptación deportiva en Elgoibar.
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Están en nuestro pueblo, y ayer en Facebook han puesto una publicación que me parece que puede ser interesante para much@s de los que leéis el blog. Copio y pego de allí mismo.

¿Que es la Tendinitis Aquilea?

Cuando se practica deporte, una de las lesiones más habituales y graves es la inflamación del tendón de Aquiles, conocida como tendinitis aquilea. Los primeros síntomas son la inflamación y el dolor en la zona del talón, así como, la incapacidad de realizar ciertas tareas o esfuerzos. Por normal general, el dolor aparece cuando se empieza a correr y va desapareciendo a medida que se va calentando. Este proceso puede acentuarse hasta incluso impedir correr, andar o bajar escaleras.

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Los deportistas frecuentemente se ven afectados por esta dolencia que, en ocasiones, se vuelve crónica (tendiniosis), sufriendo dolor durante años hasta su correcto tratamiento. Lo que puede provocar que el atleta tenga que abandonar su profesión y/o hobby. Esta lesión está relacionada, además de con el ámbito y desarrollo deportivo, con el sobrepeso, el uso de calzado inapropiado, el trabajo en superficies muy duras… Generalmente, los traumatismos repetitivos (correr, saltar, cambios de dirección) producen que el tendón de Aquiles tenga que soportar más cargas de las que puede tolerar. Por lo que, los mecanismos de curación del tendón fallan y se produce una reparación defectuosa, que se agudiza con una formación de tejido cicatricial, en lugar del colágeno normal.

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La evidencia científica nos muestra que 1 de cada 2 corredores puede desarrollar una tendinopatía aquilea a lo largo de su trayectoria profesional. Empezar a correr en edades medias favorece padecer esta lesión ya que, la calidad del tejido es menor y los mecanismos de curación más lentos. Además, el balance muscular entre gemelos y sóleo no está correctamente trabajado.

Si detectamos que podemos sufrir una tendinitis aquilea debemos acudir a un equipo de traumatología y rehabilitación deportiva (traumatólogo deportivo, fisioterapeuta, rehabilitador y podólogo) ya que, es de vital importancia impedir que la lesión empeore en exceso y se haga crónica, lo que comportaría más tiempo de recuperación. Una vez realizado el diagnóstico, mediante ecografía o en su defecto resonancia magnética, debemos iniciar el tratamiento. Si la afección se encuentra en fases iniciales, se usarán los protocolos de fisioterapia y rehabilitación más aceptados; trabajo manual y sobrecarga excéntrica del tendón, acompañados de un estudio biomecánico, control motor, coordinación neuromuscular y valoración podológica. Si se detecta una alteración en cualquiera de estos campos, es necesario corregirlo para poder progresar con el tratamiento. Un buen estudio podológico nos servirá de gran ayuda y nos evitará futuras complicaciones.

Si nos encontramos ante una lesión crónica debemos usar tratamientos dirigidos a regenerar el tejido dañado: electrólisis ecoguiada (conocida como EPI®), hipertermia profunda y trabajo de sobrecarga excéntrica. Esta última debe hacerse con dispositivos inerciales (Versapuley), vitales para conseguir un trabajo intenso. El trabajo de toda la musculatura de la pierna y pelvis es crucial ya que, un tono muscular débil obliga al tendón a soportar mayores fuerzas de tensión y compresión.

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En fisio&más, somos centro oficial EPI® y aplicamos la electrólisis ecoguiada para garantizar la correcta aplicación y la seguridad del paciente. Además, abogamos por no hacer reposo durante el tratamiento ya que adaptamos el ejercicio a la fase terapéutica de nuestros pacientes.

Más información en: Electrólisis Percutánea Intratisular (EPI®)