Tras dormir plácidamente en Serres , nos despertamos sin prisa, desayunamos y ponemos rumbo a Jausiers.
Jausiers está en pleno Valle de Ubaye y resulta un sitio estupendo para empezar a explorar esta zona. En mente, un puerto que está allí al lado para hacerlo con la bicicleta de carretera: Col de la Bonette.
Al llegar aparcamos la autocaravana justo enfrente de la Maison de Pays de l’Ubaye.
La Maison de Pays está precisamente pensada para poner en valor los productos de la zona y reúne a productores y artesanos del Valle de Ubaye. Es un buen sitio para empezar a hacerse una idea de lo que se produce por aquí. Y nos sorprende gratamente la cantidad de productos en las que utilizan flores y plantas aromáticas y medicinales. Según parece e iremos viendo , por la zona hay una tradición importante en torno a estas preciosas maravillas que nos da la naturaleza. Una de las plantas que no habíamos oído nunca, pero que oiremos muchísimo estas vacaciones, es el Genepí.
Me podría haber pasado un buen rato curioseando entre todos aquellos productos. Jabones, preparados, productos elaborados con plantas aromáticas… Ya sabéis que últimamente estoy bastante metida en este mundillo y que cada vez me gusta más aprender sobre las plantas que nos rodean.
Y resulta que acabamos de llegar a una zona en la que las hierbas de montaña tienen bastante protagonismo. ¡Esto promete!
Nos hace falta miel. Vemos una que tiene muy buena pinta, pero está a 22 euros el kilo. Así que decidimos que ya compraremos más adelante. Lo que sí compramos es queso . El queso es algo que normalmente comemos bastante en casa, pero estas vacaciones va a tener todavía más protagonismo. Mucho más.
Aprovechamos y pasamos por la oficina de información turística y nos hacemos con unos cuantos mapas de la zona. La chica que nos atiende, majísima.
Mapas físicos, de los de toda la vida. Porque sí, el móvil está muy bien, pero para estos viajes nos gusta tener también el mapa entre las manos. La menda, se pierde con ellos, pero Iñaki se los estudia de pe a pa 😉
De allí ya vamos al área de autocaravanas y aparcamos. Es un área de autocaravanas gratuita y a pesar de estar bastante ocupada, la tranquilidad reina. Y cada vez.. valoramos más la tranquilidad y menos el follón .
Como hace muchísimo calor, decidimos irnos a dar un baño antes de comer. Vemos que existe la posibilidad de entrar al Plan d’Eau de Jausiers, una zona de ocio junto al pueblo con playa acondicionada, baño vigilado y un montón de actividades. Miramos los precios y, la verdad, son muy baratos.
Pero tan sólo queremos refrescarnos un poco y a nosotros nos encanta el río, la tranquilidad y buscar nuestro pequeño rincón. Así que decidimos que no necesitamos mucho más. Un huequillo junto al río nos sirve perfectamente para refrescarnos antes de comer.. Y eso hacemos.
Ya refrescados, volvemos a la autocaravana a comer.
Y a la tarde, decidimos calzarnos las zapatillas y salir juntos a dar una pequeña vuelta andando por el monte.
No buscamos una ruta espectacular ni hacer una barbaridad de kilómetros. Simplemente queremos mover un poco el cuerpo. La ruta que saldrá , es esta:
Tiene alguna zona bonita, pero no es que sea una de esas rutas que recordaremos toda la vida por sus paisajes. Y tampoco era el objetivo. Eso sí, el entorno en Jausiers es precioso
Voy con mis queridas Softstar Primal RunAmoc Megagrip (hoy .. y el resto de vacaciones cuando salga al monte andando/corriendo )
Allí al fondo, se ve el Plan d’Eau y el entorno
En la primera subida (que es donde se quita la mayor parte del desnivel), noto que estoy bastante flojita. Tengo que parar un par de veces porque me encuentro medio mareada.
No vamos a ningún ritmo fuerte ni mucho menos, así que puede ser simplemente que mi cuerpo esté peleando con algo. Descanso un poco, recupero y seguimos tranquilamente hacia arriba.
Y curiosamente, después de ese comienzo, ya no vuelvo a tener ningún problema. Puedo hacer la ruta sin más y como siempre digo, el movimiento me viene bien.
Empezaré a ver la planta que vamos a ver millones de veces en todas las vacaciones. Una Artemisa . No es la Annua que solemos tener nosotros, sino la Artemisia Absinthium , también medicinal y con la que se suele hacer entre otras cosas Vermout.
Después de terminar la vuelta, nos vamos al pueblo a tomar una cerveza.
Y con eso damos por terminado el día. Ahh.. mis zapas, ¡prometen!
Miércoles 29 de julio: primera salida en bicicleta de las vacaciones… y la Bonette
Desayunamos en la autocaravana y hoy toca salir con las dos ruedas a hacer nuestra primera salida en bicicleta de las vacaciones.
Como será habitual cada vez que salgamos en bicicleta, lo haremos por separado. Iñaki con su bicicleta de carretera.
Y yo, con con mi cojita. Mi objetivo es simplemente disfrutar. La cojita me da la tranquilidad de un desarrollo de una bicicleta de monte, de su ligereza a pesar de ser una bicicleta BTT y comodidad absoluta sobre todo en bajadas donde la carretera esté un poco «rota»
Tengo en mente subir hacia el Col de la Bonette y, si puedo subirlo, estupendo. Si no, media vuelta y para abajo. Me encanta este tipo de rutas, en las que en cualquier momento puedes darte la vuelta sabiendo que no lo vas a pasar mal en el regreso.
La Bonette es uno de los grandes puertos de los Alpes del Sur. Desde Jausiers son algo más de 23 kilómetros de subida (dependiendo de dónde salgas en Jausiers), con unos 1.600 metros de desnivel positivo. El puerto propiamente dicho está a 2.715 metros, pero desde allí sale una carretera que rodea la Cime de la Bonette y alcanza los 2.802 metros.
Una subida larga, de esas que hay que tomarse con calma, porque queda mucho por delante. Los primeros kilómetros permiten ir entrando en faena, pero después toca seguir sumando metros de desnivel hasta llegar arriba.
Y, cuando parece que ya has terminado, todavía queda el bucle final (el que se ve en la foto de abajo, sacada por Iñaki) hasta la Cime ¡Que nadie se piense que se ha acabado el trabajo al llegar al puerto!
Allá que vamos
- Primeros kilómetros: Tras salir de Jausiers, los primeros kilómetros son relativamente accesibles o de pendiente moderada (en torno al 5-7%) mientras vas poco a poco remontando el valle. Con calma , que hay muchísimo por delante.
- Zona intermedia: Al avanzar hacia el Parque Nacional del Mercantour, la carretera empieza a encadenar las 27 curvas de herradura .La pendiente se mantiene muy regular, oscilando de forma sostenida entre el 6% y el 8%.
- Tramo final y la Cime: Una vez llegado al área del Col de la Bonette (2.715 m), toca subir el famoso bucle que rodea la Cime de la Bonette, donde en su último kilómetro las rampas se endurecen considerablemente, alcanzando picos de hasta el 15% que llevan a los 2.802 metros de altitud.
Cuando me quedan unos 5-6 kilómetros para terminar la subida, Iñaki ya viene de vuelta. Nos cruzamos y aprovechamos para sacarnos unas fotos y charlar un rato
Nos despedimos y cada uno sigue con lo suyo.
A mí me queda ya relativamente poco para llegar arriba, y mi intención inicial es subir de una tirada y al bajar parar en algún sitio a tomar algo.
Pero algo me dice que mejor paro en la subida. Y cuando veo el Buvette de la bonette ( 2536 m) , sin dudarlo mucho me acerco con la bicicleta.
Y menos mal. Llevo muy pocos kilómetros en las piernas y para una primera salida en tiempo este desnivel (aunque sea con la de monte), puede pasar factura.
Me pido un helado artesano y una coca-cola, mientras disfruto de la tranquilidad y del tiempo.
y me saben a gloria.
Aún me queda algo más de 3 kilómetros hasta la cima, y con el último kilómetro siendo el más duro, así que poco a poco vuelvo a la bicicleta y me pongo a dar pedales.
Cuando quedan aproximadamente 700 metros para llegar a la cima, ya en el bucle final de la Bonette, noto que mi isquio derecho empieza a dar señales de que pueden volver los calambres. Y aquí me acuerdo inmediatamente de lo que me pasó en aquella salida de Lerin-Ibaigorri con Morkaiko.
¡Me da algo como me vuelva a pasar lo mismo! 😂 Así que meto todo todito todo y aún más suave si se puede . Como si viniera fuerte hasta allí arriba, vamos. 😂
Así que meto todo el desarrollo, bajo el ritmo y voy con toda la tranquilidad del mundo. 😂 Y funciona. Consigo terminar la subida sin llegar al punto de calambre. ¡Genial!
Tiene toda la pinta de ser algo muscular, quizá por la falta de kilómetros, el calor y posiblemente también la deshidratación. Ya iré viendo cómo evoluciona en las siguientes salidas. (Afortunadamente, mientras escribo esto, no he vuelto a tener ningún episodio parecido en todas las vacaciones)
Hay mucha gente arriba. Algunos han subido en coche, otros en bicicleta y otros simplemente están disfrutando del lugar.
Iñaki también ha sacado su foto (antes)
y aquí la menda tras haber aparcado la bicicleta en una esquina aprovecha para que también le saquen una foto para el recuerdo.
Tras eso, veo que hay un caminito que sube andando (hay que dejar la bicicleta abajo) hasta la cima-cima. Dejo allí la bicicleta y subo ese pequeño montículo para ver las vistas desde allí. Para algo voy con zapatillas de trekking 😉
Desde allí las vistas son una maravilla.
Y ahora sí, ya solo queda disfrutar como una enana de la bajada. Para esto mi querida cojita es una maravilla.
La carretera en general está bastante bien, aunque tiene algunos tramos algo bacheados, y con ella puedo bajar disfrutando sin sufrir.
En la bajada, hago una parada para recoger unas Milenrama. Está plagado de ellas, y me quiero llevar unas cuántas para secar y tomar en infusiones.
Mientras tanto, Iñaki no se conforma con la Bonette. Hace el Col de Vars, otro de los grandes puertos de la zona, que alcanza los 2.108 metros. Es un puerto bastante serio y también ha sido escenario de numerosas etapas del Tour de France.
Cada uno, a su ritmo 😉
Aquí la ruta que le ha salido a Iñaki . La menda sólo ha subido y bajado desde Jausiers al Col de La Bonette
Una vez en Jausiers, subimos con la autocaravana hacia el Col de Larche, un puerto que marca la frontera entre Francia e Italia. En Italia recibe el nombre de Colle della Maddalena.
A medio camino hay unas obras. Un proyecto de estabilización y protección de la carretera. Según nos parece leer, está previsto que continúe hasta 2030. El puerto no está cerrado permanentemente, pero hay cierres programados, así que es mejor que si vais a ir miréis los horarios. Hay pequeñas ventanas todos los días para poder pasar.
El Col de Larche está a 1.991 metros y durante muchísimo tiempo ha sido uno de los pasos naturales entre ambos lados de los Alpes.
Llegamos ya bastante entrada la tarde.
Hace mucho calor también aquí, pero parece que a las noches está refrescando bastante, lo que nos permitirá dormir plácidamente otra noche más.
Jueves 30 de julio: lagos, montaña y primeras flores de árnica
Hoy toca una ruta preciosa a pie. Iremos alternando días de bici cada uno por su lado, y días a pie al monte juntos.
Salimos desde donde hemos dormido, desde el Col de Larche y haremos una ruta que nos llevará hasta el Col de Ruburent, el Lago Superiore di Roburent y el Lago Oronaye.
Una salida de montaña de los que nos gustan. El cielo está impresionantemente azul.
Y además, segundo día de las vacaciones con las Softstar Primal RunAmoc Megagrip.
La primera vez que las había sacado al monte, en Karakate, ya me habían dejado unas sensaciones buenísimas. Me estoy enamorando de estas zapatillas. Seguiremos probándolas, pero de momento la cosa promete y mucho.
La zona es preciosa, con ese paisaje de alta montaña alrededor de la frontera entre Francia e Italia, los lagos y los grandes espacios abiertos.
Aprovechamos una zona que está fenomenal para andar descalzo, para descalzarnos un poco y sentir el terreno . Con las zapatillas que usamos ya lo sentimos mucho, pero descalzo sin duda más 😉
Bonito paisaje, ¿verdad? Lac dl’Orrenaye
y Lago Superiore di Roburent a la vista, bajando desde el Col de Ruburent
Un rato de relax al sol. Se está de lujo.

Y a volver poco a poco
Deshaciendo el camino
Hay que aprovechar los preciosos paisajes para sacar fotos y hacer un poco el indio.
Estando allí llegan dos italianos en bicicleta. Se paran a hablar para preguntarnos si había algún sitio para coger agua. Les ofrecemos lo que llevamos en una de las mochilas. nosotros ya vamos para abajo y con lo que nos queda en una no tenemos ningún problema para llegar .
Estamos un rato hablando con ellos, y siguen su ruta.
Y nosotros, la nuestra.

¡Maravilla! Así, hasta los 125 años 😉


Durante la ruta vemos árnica por primera vez (años atrás seguro que ya habré visto, pero entonces no me interesaba mucho este mundillo).
Una conocida, Ane, nos había dicho que por la zona encontraríamos y que ya que me gusta el mundo de las plantas, es una planta que merece la pena conocer. La Arnica montana es una planta de montaña bastante conocida tradicionalmente por sus preparados de uso externo, especialmente en relación con golpes, moratones, esguinces y molestias musculares.
Le saco fotos para confirmar que es.
Y seguimos.
Ya llegando a la autocaravana.
Esta es la ruta que ha salido.
Llegamos a la autocaravana, pero pasamos de largo de ella y nos dirigimos directamente al restaurante que hay en el Col . Es el restaurante del Rifugio della Pace
Y aquí tenemos otra de esas pequeñas sorpresas que hacen bueno un viaje. La camarera es un encanto y nos quedamos alucinados con los platos, y con los precios.
Barato y todo riquísimo.

El café atrae a compañía 😉
Mientras comemos empezamos a darle vueltas a qué hacer los siguientes días. Tenemos la posibilidad de meternos ya hacia Italia. Pero, miramos la previsión meteorológica y en los valles italianos dan bastante más calor que en la vertiente francesa.
Así que decidimos no complicarnos y seguir por Francia. Italia puede esperar, que tenemos un mes por delante. El viajar con autocaravana, además de otras, tiene esta ventaja : no tener que cumplir un itinerario concreto . Y esto, lo llevamos a rajatabla 😉
Después de comer, bajamos con la autocaravana un poco el puerto y encontramos un rincón donde vemos que ya hay alguna otra autocaravana. Hoy dormiremos junto al río.
Y, claro, si tenemos un río al lado y hace calor… toca bañito .
Un rato de agua fresca antes de terminar el día en la autocaravana.
Después, otra de las pequeñas rutinas que me he propuesto mantener durante estas vacaciones: ejercicios de pies. Estoy haciendo (entre otros curso, el curso de Divergent) el Foot Reset de Divergent y me he propuesto intentar hacer una sesión prácticamente cada día.
Y la verdad es que durante las vacaciones fallaré muy pocos días. Tres o cuatro como mucho.
Viernes 31 de julio: mal dormir, Barcelonnette y otro puerto
Esta noche no hemos descansado nada. Después nos daremos cuenta de que teníamos una antena muy cerca. No sabemos si ha tenido algo que ver, pero lo cierto es que los dos hemos dormido fatal.
Esto forma parte de nuestra experiencia y de algo que ya hemos comentado otras veces en el blog.
No es que durante el día pretendamos vivir aislados de todas las señales que nos rodean. Estamos continuamente rodeados de ellas y no vamos a evitarlas. Pero por la noche sí que nos gusta intentar crear un entorno lo más tranquilo posible.
El descanso es el momento en el que el cuerpo se recupera y regenera y, después de nuestra experiencia, cada vez tenemos más claro que a nosotros nos sienta mejor dormir con el dormitorio lo más protegido posible.
Pero bueno, cosas de la autocaravana y no habernos fijado antes. Afortunadamente llevamos varios días durmiendo como lirones, así que tenemos energía para un día más.
Tras desayunar, bajamos con la autocaravana hasta Barcelonnette. Estamos en pleno corazón del Valle de Ubaye y esta localidad tiene una historia bastante curiosa.
Según leemos, durante los siglos XIX y principios del XX, cientos de habitantes de la zona emigraron hacia América, especialmente hacia México, para hacer fortuna. Algunos regresaron a la Ubaye con bastante dinero y construyeron grandes villas alrededor de Barcelonnette y Jausiers (https://chambres-dhotes-provence.net/getaways-in-provence/mexican-villas-in-ubaye.php)
Son las famosas villas mexicanas. Y una de ellas es esta preciosidad que sale en una foto que hemos puesto antes de Jausiers (Château des Magnans)
Lo curioso es que de mexicanas tienen bastante poco en cuanto a arquitectura. Lo mexicano está sobre todo en la historia de quienes las construyeron y en los vínculos que la zona mantiene desde entonces con México.
Barcelonnette conserva todavía un conjunto importante de estas villas .
Pero nosotros, de momento, tenemos otras cosas en la cabeza, darnos una vuelta en bicicleta 😉
Encontramos una tienda BIO donde aparcamos que está genial y aprovechamos para comprar algunas cosas que necesitamos. Y entre ellas encontramos algo que nos llama la atención: Ginger Beer.
Hemos traído de casa kéfir y kombucha casera para varios días, pero evidentemente se irán acabando. Y ya que estamos de vacaciones, también está bien probar cosas nuevas. Nos encantará cuando lo probemos, y pasará a ser uno de los proyectos para cuando volvamos a casa, hacer ginger-beer casero.
Tras las compras, toca bicicleta. Iñaki se prepara para salir con su bicicleta de carretera
Cada uno por su lado, como siempre.

Yo con mi cojita de nuevo. ¡Tanto que agradecerle!
Hoy mi objetivo es el Col de la Cayolle. Otra maravilla de la zona.
El puerto alcanza los 2.326 metros y la carretera atraviesa el Parque Nacional del Mercantour. Desde Barcelonnette son unos 29 kilómetros hasta arriba, con un desnivel considerable y una carretera que va remontando el valle del Bachelard antes de meterse de lleno en la montaña. Una preciosidad.
Volveré a coincidir con Iñaki, cuando él ya está bajando del Col de la Cayolle.
Se da la vuelta y vendrá hasta un refugio que hay a poco de la cima. Así saca fotos con el precioso paisaje.

Una vez en el refugio (https://www.refuge-delacayolle.fr/), tomamos algo juntos.
y otra vez cada uno por su lado. El se irá para abajo a buscar otro puerto, y yo terminaré de subir hasta arriba.
Una vez arriba..
Media vuelta y a deshacer el camino.
Una vez más, el tiempo nos recuerda quién manda aquí arriba. En la bajada empieza a llover. Menos mal que en el churro de la bici tengo metida la chaqueta de invierno (irá todas las vacaciones ahí por si acaso)
Me la pongo y aun así hace una rasca considerable. Es increíble cómo puede cambiar el tiempo a estas alturas en cuestión de pocos minutos.
Lo mejor es que poco después deja de llover. Y vuelve el calor. Así son los Alpes.
Mientras tanto, Iñaki además de la Cayolle hará también el Col d’Allos, que alcanza los 2.247 metros y es otro de los grandes puertos de la zona. Un clásico del ciclismo y un puerto que ha sido ascendido numerosas veces por el Tour de France.

Yo, bastante más tarde que él, empiezo a subirlo también. La carretera es bastante estrecha. Y voy disfrutando, hasta que me quedo sin agua en los bidones. Y aquí toca tomar una decisión, que es bien fácil: me doy la vuelta. La verdad es que hasta me da pena. No estaba en mis planes iniciales subirlo, pero una vez que empiezas, y que sabes que una vez te das la vuelta es todo para abajo, pues sigues subiendo y disfrutando del momento.
En el camino de regreso, me meto en una pequeña zona que he visto a la subida. Está preparada para andar en bicicleta de monte y aun siendo pequeñita, es una pocholada.

Aquí la ruta que le sale a iñaki
Después de la vuelta en bicicleta, recogemos todo y nos ponemos de nuevo en marcha. Nuestro siguiente destino será Ceillac.
¡Toma regalo de la naturaleza! Preciosidad de arco iris
Ceillac ya pertenece al Queyras, así que aquí damos por terminado nuestro recorrido por el Valle de Ubaye.
Han sido unos primeros días muy completos: kilómetros de autocaravana, ríos, calor, lluvia (poca), montaña, varias salidas en bici, puertos de más de 2.000 metros, queso, helados, Coca-Cola, baños improvisados, mapas, árnica, nuestras nuevas zapatillas…
Y todavía nos queda muchísimo viaje por delante.
