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SAN SEBASTIÁN. DV. Seis corredores del equipo Liberty-Würth, que luego pasaría a llamarse Astaná, siguen sin equipo para esta temporada. Cuatro de ellos son vascos. Aitor y Unai Osa, Joseba Beloki y David Etxebarria.
Los otros dos son Jorg Jacksche y Carlos Abellán. La vida de todos ellos sigue girando en torno a una bicicleta, con la esperanza de seguir ejerciendo su profesión.
Los hermanos Osa continúan manteniendo sus costumbres, su ritmo de vida habitual. Es como si nada hubiese cambiado para ellos. Están en forma, cubren muchos kilómetros y siguen sintiéndose corredores.
El entrenamiento y los abogados ocupan sus horas, además de la familia. Se levantan a las 7.30 de la mañana, salen a entrenar a las 9 vuelven a casa a la 1 del mediodía y no perdonan la siesta.
Están cubriendo alrededor de 600 kilómetros semanales, unos 200 menos de los que tendrían que hacer en esta época si fuesen a empezar fuerte la temporada. Entrenan con la gente de siempre.
No han dejado la bicicleta prácticamente ni un día. Terminaron la campaña 2006 a finales de septiembre, descansaron y comenzaron de nuevo a correr, pensando que su grupo deportivo iba a continuar. Hasta primeros de diciembre sus pensamientos estaban puestos en esta temporada. Aitor y Unai Osa tenían un contrato firmado para 2007.
A mediados de diciembre empezaron a ver que sus aspiraciones de seguir en su última formación se diluían. Todo terminó con una diáspora absoluta. A pesar de todos los avatares mantienen la ilusión de seguir corriendo y la moral intacta.
Su aspecto juvenil engaña. Aitor tiene ya 33 años y Unai, 30. Todo lo que han pasado les ha llegado con mucha experiencia encima. Están pendientes de contestar a las tres preguntas que el juez que lleva el caso en Madrid les va haciendo a algunos corredores.
No tienen ningún tipo de sanción, nada les impide correr en equipos del UCI ProTour, salvo la recomendación de la UCI a las formaciones para que no fichen corredores cuyos nombres apareciesen en la Operación Puerto.
Sin sanción deportiva y sin sanción judicial, no han tenido ofertas muy serias. Resulta curioso que un corredor como Iván Basso pueda correr en un equipo ProTour y sin embargo haya una lista de nombres que aparecen apestados.
Se mantienen a la espera de que se cierre el caso totalmente, lo que podría suceder en el mes de mayo, y con ello la posibilidad de engancharse a una formación a mitad de temporada. Lo que no van a hacer es correr gratis. Eso parecen tenerlo muy claro, al menos es lo que comenta su entorno.
Joseba Beloki. Tiene un viaje previsto a Málaga, con su mujer, para ver la Copa del Rey de baloncesto. Lo tiene pagado pero no es seguro que vaya. No quiere dejar sus entrenamientos. Ha pasado por todos los estados de moral que pueda tener una persona.
Se puede decir que se ha hecho un experto en abogados. También está entrenando. Tiene el convencimiento de que terminará corriendo esta temporada. Distribuye su tiempo entre ver cómo van las demandas que ha interpuesto para cobrar su contrato de este año y las salidas en bicicleta. Paró unos días de entrenar en diciembre, pero volvió a hacer kilómetros. Es su mejor terapia.
David Etxebarria. Tampoco ha dejado de entrenar y mantiene alguna esperanza de seguir corriendo, pero lo que no quiere es arrastrarse ni que nadie se aproveche de su situación. Es uno de los nombres que más desapercibido ha pasado en toda la Operación Puerto. Le metieron en un saco del que no le ha sacado nadie. Su caso es como el de otros muchos de los implicados, que pueden correr, pero a los que los equipos no se acercan para evitarse problemas con el poder.
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